Como abogada penalista especializada en delitos contra la libertad y la dignidad de las personas, te ofrezco acompañamiento legal si estás involucrado o involucrada en un procedimiento por amenazas, coacciones o trato degradante, ya sea como víctima o como persona acusada. Trabajo desde Barcelona con un enfoque personalizado, estratégico y cercano.
¿Qué se considera delito de amenazas?
El delito de amenazas consiste en expresar la intención de causar un mal a otra persona, generando en ella un temor real y fundado. No es necesario que la amenaza se cumpla, ni que sea explícita: basta con que el mensaje tenga capacidad intimidatoria.
Ejemplos habituales:
Decirle a alguien que “va a pagarlo caro” en un tono amenazante.
Enviar mensajes reiterados insinuando daño físico.
Usar redes sociales para generar miedo o intimidación.
Hay que distinguir el delito de amenazas leve, que suele conllevar una pena de multa, del delito de amenazas grave, que implica mayor carga penal, especialmente si la amenaza va acompañada de armas, vínculos afectivos o finalidad extorsiva.
¿Qué es el delito de coacciones?
El delito de coacciones se comete cuando alguien impide que otra persona haga algo que tiene derecho a hacer, o la obliga a hacer algo en contra de su voluntad, mediante violencia o intimidación.
Ejemplos frecuentes:
Impedir a alguien entrar o salir de un sitio.
Obligar a una persona a firmar un documento.
Forzar a alguien a retirar una denuncia o a hacer algo que no quiere.
Al igual que en las amenazas, también existen coacciones leves y coacciones graves, dependiendo de la forma, la persistencia o si hay violencia física.
¿Qué se entiende por trato degradante?
El trato degradante no siempre es tan evidente como una amenaza o una coacción. Se refiere a someter a alguien a situaciones humillantes, vejatorias o que lesionan su dignidad personal, aunque no se emplee violencia física directa.
Algunos ejemplos de trato degradante pueden ser:
Ridiculizar de forma constante y pública a una persona.
Hacer comentarios denigrantes reiterados.
Condicionar a alguien a vivir en un entorno hostil o humillante.
Este tipo de conductas pueden darse en contextos familiares, de pareja, laborales o incluso escolares, y pueden denunciarse aunque no haya pruebas físicas visibles.
¿Cómo te puedo ayudar si eres víctima?
Desde el primer contacto te ofrezco una atención confidencial y sin juicios, para que puedas contarme tu situación con tranquilidad. A partir de ahí:
Evaluaremos las pruebas disponibles (mensajes, grabaciones, testigos, historial).
Te ayudaré a presentar una denuncia clara y bien estructurada.
Si hay riesgo, solicitaré medidas cautelares como órdenes de alejamiento.
Te representaré durante todo el proceso penal, asegurándome de que se respeten tus derechos y tu voz sea escuchada.
¿Y si estás siendo investigado o investigada por estos delitos?
Estar acusado no significa ser culpable. Si te encuentras en esta situación:
Revisaremos el atestado o la denuncia con todo detalle.
Verificaremos si hay pruebas débiles, interpretaciones erróneas o hechos exagerados.
Estableceremos una estrategia de defensa personalizada.
Si es viable, se puede explorar una salida negociada (como mediación penal) que reduzca las consecuencias legales.
¿Necesitas ayuda legal en Barcelona?
Tanto si estás sufriendo una situación que te está afectando emocional o psicológicamente, como si te enfrentas a una denuncia penal, puedo ayudarte. En mi despacho trato cada caso con profesionalidad, confidencialidad y sin prejuicios.
Agenda una primera consulta y trabajaremos juntos para proteger tu libertad, tu bienestar y tus derechos.